Evolución o involución de la raza humana.

En pleno siglo XXI somos testigos a diario un bombardeo de noticias a nivel mundial que realmente causan estupor. Después de haber pasado por el Holocausto, después de haber sido co-participes de masacres, de guerras, de gobiernos dictatoriales que han asolado a la humanidad, que han violado sistemáticamente una y otra vez, los derechos humanos y fundamentales de los seres humanos… Resulta incomprensible que hoy en día, aún no hayamos aprendido nada. Sinceramente la psiquis del ser humano sigue siendo un enigma. ¿Cómo es posible que existan personas capaces de apoyar la violencia en todas sus facetas? A diario vemos casos de violencia doméstica, violencia de género, de terrorismo, asesinatos, violaciones y parecería que no nos afectara. Lo tomamos como algo tan natural cómo respirar. ¿Qué estamos haciendo para impedir estos actos degradantes, estos atropellos a la vida? Esto que está sucediendo no tiene nada que ver con ideologías políticas, tiene que ver con la esencia del ser humano, con la insania de unos pocos que se las apañan para “embaucar” a mentes débiles e influenciables. Mentes que no son capaces de valorar fehacientemente el alcance y las nefastas consecuencias de sus actos. El extremismo parece ignorar que esta transitando por un peligroso camino que no conduce a ninguna parte. La extrema derecha se está posicionando del poder, al igual que lo hacían los antiguos conquistadores, pretendiendo implantar regímenes obsoletos, del pasado tenebroso de la humanidad. ¿Como lo hace? ¡Desconociendo derechos de las personas! ¿Cual es su estrategia? Captar adeptos, que se conviertan en sus testaferros y cómplices para avasallar y vilipendiar a las personas. El resultado es un atropello alevoso en general, en toda regla a la condición humana. La discriminación, el racismo, la xenofobia de cualquier tipo es un claro retroceso. Quizás este “fenómeno” se deba a la apatía de la sociedad actual, la cual puede definirse en la palabra “egoísmo”. El hecho de vivir solo en función de nosotros mismos, como seres individuales, sin preocuparnos por lo que le pueda pasar al prójimo (porque porque no nos afecta directamente) es un error garrafal. ¡Si nos afecta! De forma directa o indirecta, todo nos afecta, porque formamos parte de un todo. Vivimos en sociedad y si hoy no nos afecta, quizás mañana sí lo haga, pero además de todo eso, debemos comenzar a utilizar la palabra empatía, es decir ponernos en el lugar del prójimo. ¿Para que? Para poder comprender, para poder analizar y razonar. De no hacerlo estaremos actuando cómo animales salvajes que se guían únicamente por sus instintos. ¿Cuál es la diferencia entre el reino animal y el ser humano? Una de las diferencias radica en la forma de comunicarnos a través de la palabra, otra de las diferencias fundamentales es que los seres humanos, a lo largo de toda la historia hemos sufrido transformaciones, que nos han llevado a convertirnos en seres racionales. Seres pensantes, tan inteligentes que somos capaces de crear, de inventar, de construir, pero aun no hemos llegado a la fase de poder razonar a conciencia sobre el verdadero estado de bienestar. Un bienestar que debe englobar a toda la humanidad. Resulta injustificable todo tipo de violencia, sea cual fuere la raíz, no tiene justificativo alguno atentar contra la integridad física-intelectual o la vida de otra persona.
Los seres humanos todos, sin ningún tipo de discriminación somos iguales, bajo el color de nuestra piel nuestra anatomía es igual, no existe supremacía alguna y entre todos podríamos intentar alcanzar el bienestar general y la plenitud de la raza humana. Para ello resulta menester la abolición de las ideologías que conducen a los regímenes totalitarios, dictatoriales que aún pululan sobre la tierra. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, creo que la humanidad lleva una eternidad tropezando siempre con la misma piedra. La humanidad no ha aprendido nada de sus errores y visto lo visto tampoco muestra intenciones de aprender, ese es el punto más penoso. Sobre los derechos, los valores, la ética y la moral están reinando y prevaleciendo, el egoísmo, la AMBICION, la sed de poder, la codicia y la avaricia. Existe un sector, por suerte minoritario, que intenta reimplantar nuevamente, estos regímenes demodée, que sólo han traído violencia, guerras, muerte y sufrimiento a la humanidad. Hasta que ser humano no se detenga a razonar y comprenda que la PAZ, depende pura y exclusivamente del deseo puro y sincero de alcanzarla, nada cambiará. Resulta evidente que la sociedad actual está pidiendo a gritos un cambio, dar un paso adelante hacia la reconciliación con el bienestar y la vida. Lo que deberíamos recuperar es la escala de valores, el respeto, la educación, la ética, la moral y las buenas costumbres. Debemos volver a entender que nos asisten los mismos derechos e iguales responsabilidades y que derechos individuales acaban dónde comienzan los de prójimo. Solo a partir de ese instante podremos decir que este mundo aún tiene esperanzas, pero mientras no exista una “unidad”, esto simplemente no es mas que una quimera. La unidad, la unión de las personas, es lo único qué hará virar en ciento ochenta grados a este mundo que hoy conocemos. Para eso resulta imprescindible que nos pongamos de acuerdo y que le planteemos cara a quiénes se regocijan en crear división, desunión, confrontación y caos para el buen logro de sus nefastos fines de conquista y supremacía.
Es menester no dejarnos seducir por falsas promesas, por ideologías políticas arcaicas, ni por creencias religiosas que solo persiguen encumbrarse y rodearse de riquezas y poder. Nos gobiernan desde el sembrado del temor y el miedo. La hipocresía de políticos y religiosos puede alcanzar límites insospechados y valerse de todos los medios a su alcance para manipular a la opinión pública, captar adeptos y para lavarles el cerebro.

En la novela culto a Santa hipocresía vemos casos reales ficticios recrean la actualidad de este mundo tan convulsionado herido herido de muerte por las armas de la de la corrupción inescrupulosa a todo nivel
Dejo aquí una breve reseña de la novela “CULTO A SANTA HIPOCRESÍA” y mi invitación a leerla.

Desde tiempos inmemoriales la sociedad ha destacado por profesar un culto muy especial a la hipocresía. Nuestra sociedad actual ha sido seducida y deslumbrada de manera tal que se ha catequizado rindiendo culto absoluto y unánime a “Santa Hipocresía”. En función de obtener beneficios, réditos o simplemente representar y aprobar con nota el papel de una reputación intachable o buena persona, el ser humano es capaz de cualquier quijotada osada en pro de obtener sus propósitos “Santa Hipocresía” parece ejerce algún tipo de seducción especial que logra apoderarse de políticos, religiosos, empresarios… Esta novela narra, desde la ficción hechos ocurridos en un “lugar en el mundo”, un país donde la corrupción, el suspenso, la intrigas, traiciones y también el romance, involucra a su monarquía, gobierno y a su iglesia. Intereses que convierten a los personajes en depredadores, capases de cualquier cosa con tal de lograr su objetivo. Ambición, codicia, sed de poder, un peligroso cóctel que puede resultar letal. ¿Es una sátira? ¡Quizás! O quizás simplemente sea la recreación de un cumulo de historias rockambolescas que se acercan peligrosamente a la realidad que vive la sociedad actual.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close