¿Somos rehenes voluntarios del sistema?

Mires por donde mires, somos de una u otra forma “rehenes” de alguien o de algo.
Todos invariablemente somos prisioneros hasta de nosotros mismos.
En el campo laboral formamos parte de un organigrama preestructurado donde simplemente somos un número, sin identidad y sin rostro. Una maquinaria humana cuya función consiste en llevar adelante la tarea para la que fuimos contratados, alguien de quien se espera una entrega total, sumisa, benevolente y eficiente, si pretendemos conservar nuestro puesto de trabajo, aunque las condiciones laborales no sean las óptimas. Serviles, comedidos y condescendientes engloban el perfil deseado por las empresas, quienes a cambio nos “pagan” un salario “legal” si, pero mediocre, al igual que lo son los contratos basuras que nos vemos obligados a aceptar. ¡Es lo que hay! ¿Quien no ha dicho alguna vez esa frase tan gastada?
Si no estamos de acuerdo, hay una larga fila de desempleados (3.346.000) a la espera de una oportunidad. Esta es sin lugar a dudas la espada de Damócles que pende sobre las cabezas de los trabajadores y de ella se aprovechan los empresarios. ¡Nadie es imprescindible, ni nadie es insustituible! ¿Somos rehenes entonces? ¡Si, categóricamente, sí!
Asimismo somos rehenes involuntarios de las entidades bancarias. Éstas se han autoerigido en verdaderos artífices financieros, que se “apoderan” de nuestro dinero disponiendo de el a su gusto y gana. Todos nuestros ingresos pasan por los bancos, ellos realizan los pagos por nosotros “administrándolo”, y no gratuitamente por cierto. Pagamos “gastos” de administración, gastos de financiación (en caso de solicitar algún préstamo), comisiones, gastos de reclamación, intereses y si por casualidad quedamos en descubierto un mínimo de 39€ si durante las primeras 48 horas no se ha solucionado el descubierto.
Nos cobran gastos de gestión, intereses y/o comisiones sin especificar, comisiones por usar el cajero automático, gastos de correo, gastos de transferencias… etc. etc. Trabajan con nuestro dinero, mientras éste está en el banco lo invierten, sacándole beneficios para ellos, no para nosotros. ¿Somos conscientes del dineral que se “embolsan” los bancos a nuestra costa? ¿Entonces, somos rehenes de ellos? ¡Si lo somos! Todo esta orquestado de manera tal que no es posible “evadirnos” de ellos.
Rescatados con dinero público, que NO han devuelto ni al parecer tengan intenciones de hacerlo, las entidades bancarias rescatadas son responsables de casi el 65℅ de los desahucios llevados a cabo. Además de tenernos a su merced, se han convertido en nuestros verdugos.
Somos rehenes de los gobiernos, que son quienes marcan los tiempos de nuestra vida mediante la implementación de leyes con las que nos condicionan y nos manipulan. Como es “obligatorio” el hecho de tener una cuenta bancaria para percibir salarios, pensiones, jubilaciones, etc. el gobierno “controla” nuestra vida, esta cuenta es un salvoconducto que les permite desde un marco legal tener conocimiento de nuestra intimidad. Sabe donde trabajamos, desde cuando lo hacemos, nuestro horario, salario, lo que hacemos con nuestro dinero… ¡Saben absolutamente todo sobre nuestras vidas!
Cada uno de nuestros pasos queda perfectamente registrado, se ha ideado un perfecto y eficaz sistema que nos contiene y nos controla. Instrumentan a “piacere” todo lo que concierne a nuestras vidas.
Mientras utilizan todo su empeño en sumergir salarios y pensiones, ellos se votan así mismo suculentos aumentos de SUELDO.
Muchos políticos usan el término PATRIOTISMO sin siquiera saber su significado, lo sintetizan a símbolos tales como banderas o escudos, y es mucho mas que eso. Patriotismo es el sentimiento real y verdadero que une a los individuos a su tierra natal o adoptiva, es un vínculo que une al ser humano a su idiosincrasia, a su cultura, a sus raíces, a sus afectos, valores y a su historia. Las banderas, los escudos son solo meros símbolos, al igual que lo son las estatuas y los crucifijos en las iglesias.
Si se sienten o son tan patriotas ¿porque no son como los políticos suecos, que SON HONORARIOS, sin ningún tipo de privilegios, sin coches de alto standing, sin lujosas residencias, sin servicio doméstico y SOLO perciben un salario de 4.000 € aquellos políticos que solo se dedican a la política? Quienes tienen su propio trabajo NO PERCIBEN REMUNERACIÓN ALGUNA. Trabajan para la gente que les votó, para quienes depositaron su confianza en ellos, con honestidad y lealtad, procurando el bienestar general de TODOS los ciudadanos, y no gobernando solo para un determinado sector acomodado (Empresarios, banca, capitalistas, financieros, etc).
En este país los gobernantes hacen lo que quieren, como quieren y cuando quieren. Cumplen a raja tabla con su voluntad, mientras los gobernados solo somos participes, como meros espectadores del mega espectáculo que sus “señorías” representan.
Pero, ¿que hay de nuestra voluntad? Creenos que nuestros actos y decisiones son voluntarias, que gozamos de total “libertad”… pero no es así.
El ” hombre ” LIBRE como especie, no existe. Nunca ha existido, la LIBERTAD es solo un mito. Una quimera alimentada por las ansias del ser humano de desplegar las alas y volar libremente… ¡Pero, nos han cortado las alas, por ello nuestro vuelo apenas si levanta un palmo del suelo!
Es así desde siempre y a menos que DESPERTEMOS del letargo y asumamos verdaderamente nuestro papel en la sociedad y en la vida… ¡Todo seguirá igual! Deberíamos dejar de lado la apatía y el desgano y asumir que solo nosotros somos los dueños de nuestras vidas y de nuestro destino. Asumir las responsabilidades que nos competan, para poder romper las cadenas que nos mantienen prisioneros y rehenes de un sistema tan injusto como obsoleto.
Si queremos saber mas sobre el mundo del “poder”, sus mentores y conocer hasta donde pueden ser capaces de llegar, les invito a leer ” CULTO A SANTA HIPOCRESÍA”. He aquí una breve reseña de la novela.

Descripción del producto

Desde tiempos inmemoriales la sociedad ha destacado por profesar un culto muy especial a la hipocresía. Nuestra sociedad actual ha sido seducida y deslumbrada de manera tal que se ha catequizado rindiendo culto absoluto y unánime a “Santa Hipocresía”.En función de obtener beneficios, réditos o simplemente representar y aprobar con nota el papel de una reputación intachable o buena persona, el ser humano es capaz de cualquier quijotada osada en pro de obtener sus propósitos.”Santa Hipocresía” parece ejerce algún tipo de seducción especial que logra apoderarse de políticos, religiosos, empresarios… Esta novela narra, desde la ficción hechos ocurridos en un “lugar en el mundo”, un país donde la corrupción, el suspenso, la intrigas, traiciones y también el romance, involucra a su monarquía, gobierno y a su iglesia. Intereses que convierten a los personajes en depredadores, capases de cualquier cosa con tal de lograr su objetivo. Ambición, codicia, sed de poder, un peligroso cóctel que puede resultar letal. ¿Es una sátira? ¡Quizás! O quizás simplemente sea la recreación de un cumulo de historias rockambolescas que se acercan peligrosamente a la realidad que vive la sociedad actual.

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1 comentario en “¿Somos rehenes voluntarios del sistema?

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